08 feb 2012 


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 Gobernador
Propuesta del Gobernador Humberto Moreira Valdés

[ XXVIII Reunión de la CONAGO ]

Un Pacto Federal para el Siglo XXI



Ixtapan de la Sal, Estado de México. Mayo 18-19, 2006

El debate respecto al futuro de nuestro Pacto Federal es impostergable. Durante años muchas voces han manifestado lo injusto que resulta para los Estados la forma en la cual se conforma el pacto que nos une como país. Sin embargo, esta inconformidad no se ha materializado en cambios tangibles que pongan fin al desarrollo centralizador que ha tenido el federalismo mexicano. Por lo tanto, es mi propósito, a nombre del Gobierno de Coahuila, convocarlos a Ustedes, y a la sociedad, a un amplio debate sobre el Federalismo que tenga su origen en los Estados, y no una vez más, en el centro.

Debido al cambio de sexenio, estamos en el momento oportuno para debatir sobre nuestro federalismo. Tenemos la urgente necesidad de encauzar a nuestro país por el mejor camino. Las experiencias acumuladas, presentan un extraordinario escenario para dar a los Estados el marco constitucional e institucional que necesitamos para consolidar un país unido y fuerte basado en la pluralidad y en el desarrollo solidario.

El desarrollo del federalismo en nuestro país ha sido unilateral; ha crecido del centro hacia los Estados. Esta situación se ha traducido en una mayor carga presupuestal y en más responsabilidades para las entidades federativas, mismas que no se han acompañado con las facultades sustanciales y determinantes que permitan establecer políticas públicas propias relevantes. Tampoco se ha descentralizado un mayor presupuesto que permita satisfacer libremente las necesidades específicas y diferenciadas de cada Estado. Por ejemplo, en materia educativa hoy tenemos más responsabilidades, pero menos capacidad de decisión. Nuestros Estados aportan más, pero no pueden incidir en un aspecto fundamental: los planes y programas oficiales de nuestros niños y jóvenes. Nuestro federalismo pasa problemas a los Estados y retiene facultades para el centro. En este esquema, los Estados requieren de la "tutela del centro", como si fueran menores de edad o incapaces. Esta situación no puede continuar.

Muchos son los temas que se pueden abordar, pero estoy seguro que todos estarán de acuerdo en que el federalismo mexicano requiere nuevas reglas para que nuestros Estados y municipios alcancen plenamente su desarrollo económico y social. Por ello es necesario reorientar el curso del federalismo para que Estados y municipios adquieran una mayor capacidad para resolver problemas que la federación no ha podido resolver a lo largo del tiempo, así como afrontar los nuevos retos que nos presentan las dinámicas demográficas, sociales y tecnológicas.

Algunas de las nuevas reglas que se proponen para el debate que transformaría nuestra relación con la federación son las siguientes:

Primera: Considerar a los Estados en la toma de decisiones federales.
Todos los Estados deben tener una representación equitativa en los órganos federales. La forma para lograrlo implica una nueva configuración del Senado y la participación en los órganos nacionales que definen las políticas de mayor trascendencia.
El Senado debe ser la sede de la representación paritaria de los Estados que integran la Unión. Para que el Senado cumpla con su cometido es necesario que cada Estado cuente con el mismo número de senadores. Por otra parte, los representantes de los Estados deben ser incluidos en las estructuras deliberativas de los organismos federales de mayor relevancia, como lo son el Banco de México, el SAT, la CNA, los organismos financieros y de competencia, por citar algunos.

Segunda: Apostar por un proceso de descentralización política.
El modelo de descentralización administrativa denominado nuevo federalismo, ha sido insuficiente. Los Estados reciben responsabilidades sin relevancia y recursos insuficientes. Es preciso que cualquier intento de descentralización se destine a fortalecer las facultades de los Estados para definir y aplicar políticas propias, y no sólo para aplicar programas federales. En dos palabras, hay que fortalecer la descentralización política.
La premisa es una: los servicios, las obras y los programas deben ser desempeñados por la autoridad más cercana a la gente. Los Estados, apoyados en nuestros municipios, somos capaces de realizar funciones de mayor trascendencia. Es necesario transferirlas para que en el marco de nuestra autonomía podamos ejercerlos en base a la realidad que vive cada Estado. Basta del envío de recursos etiquetados que son producto de intenciones políticas ajenas, en su mayoría, a las verdaderas necesidades de los Estados y sus municipios.

Tercera: Implementar un nuevo modelo hacendario.
Es muy difícil aceptar que a pesar de contar con las responsabilidades de mayor incidencia sobre el bienestar de la gente, las potestades tributarias reservadas para los Estados y municipios sean las de menor rendimiento recaudatorio. Sobre todo, cuando, a la par, se les han otorgado mayores responsabilidades de gasto en programas, que muchas veces no responden a las necesidades y realidades de cada Estado y sus municipios.
Es complicado también explicar por qué la Federación se reserva la fiscalización de los contribuyentes que mayor beneficio fiscal reportan, o bien, por qué los impuestos federales no se recaudan en el sitio en el cual se generó la riqueza, sino en el domicilio fiscal de las empresas.
El Pacto Federal propuesto implica revisar a fondo las potestades tributarias, el modelo de coordinación fiscal y las fórmulas mediante las cuales se aplica. Igualmente, éste deberá analizar la urgencia de asignar mayores partidas de ejecución a las entidades federativas, para hacer frente a sus necesidades de gasto, sin eludir su responsabilidad de aportar recursos a la federación y en especial a los otros Estados. La participación directa de los Estados en esta materia permitirá avances inmediatos.

Cuarta: Redefinir el sistema de distribución de competencias.
La redefinición del Pacto Federal deberá considerar las características propias de cada entidad. Las necesidades y capacidades de cada Estado debe ser el punto de partida para definir que competencias deben ejercer, requerimos un sistema que permita que los Estados asuman más facultades relevantes de forma gradual y proporcional a su capacidad de gestión y a su problemática concreta.
Un modelo de distribución de competencias que otorga las mismas facultades a todos los Estados tratándolos como iguales es injusto. Ignorar los hechos diferenciales de cada entidad es intentar tapar el sol con un dedo. Es indignante que Coahuila, teniendo el 95% de la actividad minera de carbón, carezca de cualquier competencia para regular su aprovechamiento o supervisar las condiciones de trabajo, seguridad e higiene.

Quinta: Promover la solidaridad del Pacto Federal.
Un nuevo Pacto Federal deberá restablecer la idea original de la solidaridad entre entidades. La suma de esfuerzos debe verse reflejada en desarrollo de las entidades, y no en el crecimiento del poder y la burocracia central. Para lograrlo será primordial redefinir la participación de cada Estado en el Gasto Público de la Federación. Solo así podrá establecerse un sistema claro y equitativo que permita orientar la solidaridad hacia los Estados con menor desarrollo y no hacia la instancia federal.

Sexta: Garantizar el ámbito de autonomía de los Estados. El modelo vigente de distribución de competencias deja a los Estados en la indefinición al no otorgarles un mínimo irreductible de competencias. El nuevo Pacto Federal que se propone debe garantizar las competencias estatales frente a las federales a fin de que las leyes y los funcionarios federales no puedan restringirlo. La premisa debe ser la eliminación de leyes y criterios que vulneran nuestro ámbito de competencia.

Conclusión:
Para el Estado Mexicano, el reto del Siglo XXI es dotar de sustancia y consistencia al régimen federal plasmado en nuestra constitución. El federalismo es el pilar faltante para nuestro desarrollo nacional, como en su momento lo fueron el republicanismo, la representatividad y la democracia.

En un entorno internacional cambiante, la capacidad de adaptación es fundamental. En este sentido, el nuevo Pacto Federal deberá reflejar la realidad y hechos diferenciales de cada uno de los Estados que integran nuestra federación. Sin rehuir, claro está, el principio de solidaridad que debe redefinirse y profundizarse a toda costa. El avance de nuestro país, México, es y será igual al avance del más rezagado de sus Entidades Federativas.

En estos momentos es importante que cada Estado promueva, por todos los medios a su alcance, la propuesta de reforma a la Constitución aprobada hace unos días en el Senado de la República. Mi reconocimiento a quienes la promovieron y la sacaron adelante. Sin embargo, hace falta impulsar nuevas propuestas, y profundizar en esfuerzos, igualmente importantes, como el que antes mencioné.

Bajo esta preocupación que comparto con Ustedes el día de hoy, les pido su hospitalidad para que próximamente podamos reunirnos en sus respectivos Estados para discutir e impulsar esta propuesta a fin de desarrollar una visión conjunta del Pacto Federal que queremos para el Siglo XXI.

En este contexto, aprovecho para extenderles una invitación para que participen en un foro académico, en el cual se analizará y discutirá el presente y el futuro del Federalismo mexicano, mismo que se celebrará en Coahuila en la segunda mitad de este año, con el concurso de ustedes y de los académicos e intelectuales más reputados sobre el tema en el ámbito nacional e internacional.

El propósito de este Foro es doble: Reflexionar sobre la experiencia del Federalismo en México, y sentar las bases para el Federalismo que nuestro país requiere para este siglo XXI.

Actualmente, el futuro de nuestro federalismo, es un tema de discusión obligada. Los problemas que vivimos diariamente por su deformación centralista, y las herramientas limitadas con las que contamos para hacerle frente, me impulsan a hacer esta convocatoria. Nuestro futuro como nación depende de ello. Les invito, muy cordialmente, para juntos continuar construyendo ese futuro para las actuales y futuras generaciones de mexicanos.